dijous, 22 d’abril de 2010

Nutrición en SQM (Aplicación también para FM/SFC)

ORIGEN: http://silencio-fm.blogspot.com/2010/04/nutricion-en-ssqm.html







  Nutrición y Sensibilidad Química Por Bruce Campbell  La alimentación es el combustible del cuerpo, pero los pacientes con SFC y fibromialgia se enfrentan a varios desafíos para conseguir alimentarse bien. Además, algunos pacientes son sensibles a varias sustancias. Este artículo aborda ambos temas.
Primero, la mayoría de los pacientes con SF y con FM experimentan una intolerancia al alcohol y muchos son sensibles a otras sustancias, incluyendo: cafeína y otros estimulantes; edulcorantes como azúcar, jarabe de maíz, fructosa, aspartamo y sacarina; aditivos como el Glutamato Monosódico, conservantes, colorantes y saborizantes artificiales; y el tabaco. Baja u eliminar estas sustancias puede reducir los síntomas y los cambios de ánimo y también mejorar el sueño.

Segundo, debido a las limitaciones de energía, la falta de apetito o la gravedad de los síntomas, algunos pacientes tienen dificultades para pasar suficiente tiempo en la preparación de buenas comidas. Algunas posibles soluciones incluyen:
§  Conseguir ayuda para preparar las comidas: Pide a familiares que compartan o se hagan cargo de la responsabilidad de la preparación de los alimentos o comparte su preparación con amigos. 
§  Preparar las comidas de antemano: Cuando te encuentras mejor, cocinar cantidades más grandes para varios días o para congelar. 
§  Utilizar alimentos congelados: Disponemos ahora de muchos alimentos nutritivos de forma congelada. 
§  Comprar online o por teléfono: Remplazar las visitas a la tienda de alimentación por pedidos que se sirvan a tu domicilio. 
§  Sé amable con tu cuerpo en la cocina: Prepara los alimentos respectando las necesidades de tu cuerpo, como descansar regularmente, utilizar un taburete, limitar los movimientos repetitivos, cuidar tu postura y evitar los platos que necesitan una preparación larga.
Tercero, más o menos un tercio de los pacientes con SFC o fibromialgia experimentan sensibilidades o alergias alimentarias o tienen dificultades para absorber nutrientes. Las reacciones negativas incluyen síntomas gastrointestinales como acidez estomacal, gases, nausea, diarrea/estreñimiento, y también otros síntomas como dolor de cabeza, dolor, muscular, cambios del pulso y fatiga. 
Desafortunadamente no hay un grupo común de alimentos a los que son sensibles los pacientes susceptibles con SFC y FM. Una persona puede responder mal a los lácteos, mientras que otra tiene que evitar el trigo. Algunas fuentes comunes de alergia alimentaria incluyen los productos lácteos, huevos, soja, trigo o maíz. Otras fuentes incluyen: tomates, patatas y otros miembros de la familia de las Solanacea; frutas; alimentos con muchas especies; vegetales que producen gases, vegetales como cebollas, col y brócoli; alimentos crudos; y nueces.
Hay dos grandes tratamientos para las sensibilidades y las alergias alimentarias: evitar y la dieta de la rotación.
El primero paso en ambos tratamientos es el mismo: identificar los alimentos que desencadenan reacciones alérgicas. Para hacer esto tienes que hacer una lista de los alimentos y las bebidas que crees que te pueden causar problemas, eliminarlos de tu dieta, y luego reintroducirlos uno tras otro. Ya que puede que las reacciones tarden entre uno y varios días en desarrollarse, tienes que anotar los alimentos que ingieres y los síntomas que experimentas durante periodos de varios días.

Si hay alimentos que producen fuertes reacciones como diarrea, nausea, dolor de cabeza o escalofríos, probablemente los tendrás que eliminar por completo de tu dieta. A menudo, la simple eliminación de unos pocos alimentos puede mejorar drásticamente tus síntomas. Como alternativa es posible que notes que eres capaz de tolerar un alimento si solamente lo comes ocasionalmente. A esto se suele llamar la dieta de rotación. Después de comer un alimento, esperas un periodo de 4 a 7 días antes de volver a ingerirlo.
Tal como con tanto que concierne el SFC y la FM, las reacciones a los alimentos son muy individuales, por esto hay que individualizar el abordaje alimentario. No existe una "dieta para el SFC" o "dieta para la fibromialgia" estándar. A continuación encontrarás unos consejos generales. 
§  Experimentar: más o menos 2 tercios de los pacientes con SFC y FM no tienen alergias alimentarias y les basta concentrarse en alimentarse de forma equilibrada y evitar sustancias como el alcohol y el tabaco. Los demás tendrán que averiguar las  sustancias que causan sus síntomas. Ya que las reacciones alimentarias varían de una persona a la otra, las personas en este tercio tendrán que experimentar para determinar los alimentos que tendrán que reducir u eliminar de su dieta. 
§  Escucha tu cuerpo: Si un alimento o sustancia hace que te sientas peor, no lo comas. Las sensibilidades varían tremendamente; es posible que no toleres "alimentos buenos" como ciertas frutas y vegetales. 
§  Come sensato: Hasta donde te permiten tus sensibilidades, procura tomar una dieta equilibrada. Es más peligroso probar las dietas de moda que llevar una dieta estándar generalmente recomendada para todos los adultos, una que incluye una variedad de alimentos de diferentes grupos de alimentos, concentrándote en frutas, vegetales, granos enteros y moderada en grasa. 
§  Evitar ciertos alimentos y sustancias: Casi todos los pacientes con SFC y FM tienen intolerancia al alcohol y a estimulantes como la cafeína del café y del té. Muchos son sensibles a los edulcorantes y los aditivos alimentarios. Eliminar o reducir estos productos es sensato para la mayoría de los pacientes. 
§  Considerar otras causas de los problemas alimentarios: Muchos pacientes con SFC y FM también sufren del síndrome del colon irritable (SCI) o de infecciones de hongos como cándida. Ten en cuenta que algunas o todas tus sensibilidades alimentarias pueden ser causadas por estas otras enfermedades.

Sensibilidad Química Los pacientes con SFC y FM también experimentan a menudo reacciones alérgicas a otras sustancias aparte los alimentos. El rango de reacciones varía mucho entre los pacientes, desde molestias leves a amenazas serias. Los que están en el lado grave del espectro pueden estar confinados en casa.

Son habituales las sensibilidades a hongos, ácaros y hierbas. Los pacientes también reaccionan a los perfumes, productos perfumados, humo de cigarrillos, productos químicos para la casa, gases emanados por los vehículos, pegamentos, tintes y tinta.

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