dijous, 3 de febrer de 2011

Fibromialgia y Yoga

ORIGEN: http://fibrodiario.blogspot.com/2011/02/fibromialgia-y-yoga.html


Cuando me diagnosticaron Fibromialgia, y teniendo en cuenta mis otras dolencias previas, la recomendación del Reumatólogo fue hacer algún ejercicio aerobigo, yoga o taichi, especificó en el informe.






El Estudio



Aunque se trata de una práctica milenaria, ha sido en los últimos años cuando el yoga ha empezado a despuntar por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud de las personas que sufren fibromialgia. Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Journal Pain', confirma que esta actividad puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%.

Según los autores de esta investigación, de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EEUU), "dirigimos este estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en este tipo de pacientes".

La investigación se centró en 53 mujeres mayores de 21 años con fibromialgia. Para participar en el estudio, las mujeres tenían que haber sido diagnosticadas con fibromialgia por la American College of Rheumatology criterios para al menos un año, y estar en un régimen estable de medicamentos recetados o de venta libre por lo menos tres meses. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía "meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad". El otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia.

Las mujeres en el “Yoga de la Conciencia” participaron durante ocho semanas en un programa de instrucción y ejercicio. Las clases incluyen 40 minutos de estiramientos suaves, a 25 minutos de meditación, a 10 minutos de técnicas de respiración, a 20 minutos de la enseñanza de las presentaciones sobre el uso de los principios del yoga para hacer frente, y 25 minutos de discusiones en grupo, en el que los participantes hablaron sobre la práctica de yoga en sus hogares.

Ambos grupos fueron evaluados entonces por síntomas de la fibromialgia el déficit funcional y el mejoramiento general de dolor. También se sometieron a pruebas físicas para identificar “puntos sensibles” y un análisis del dolor.

Después de comparar el 'antes' y el 'después' de cada participante y los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas propios de la fibromialgia. Por ejemplo, comentan los responsables de este trabajo, "redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%".

Como señala Javier Rivera, en estos pacientes no sólo es importante el tratamiento farmacológico (analgésicos, antidepresivos y anticomiciales), también "les recomendamos ejercicio. Cuanto mejor esté el paciente físicamente, mejor aguantará el cansancio". Además, el apoyo psicológico les será de gran ayuda. "Al ser una enfermedad crónica, hay que enseñarle una serie de técnicas para vivir con la enfermedad y afrontar el día a día".

Practicar yoga tiene una doble faceta: la física y la relajación. Según estudios anteriores, matiza el doctor Rivera, "los ejercicios de flexibilidad no han demostrado eficacia de forma aislada (el deporte aeróbico sí transfiere mejoría). Lo que realmente mejora a estos pacientes son las técnicas de relajación, que reducen de forma significativa el dolor".

Carson dice que tiene planeado un curso de formación para profesores de yoga que quieran desarrollar sus habilidades para trabajar con personas que sufren de dolor crónico.

También dicen que se necesita más investigación para determinar los cambios biológicos que pueden ocurrir durante el yoga.



Yoga

El yoga (del sánscrito योग yoga) se refiere a las tradicionales disciplinas físicas y mentales que se originaron en la India. La palabra se asocia con prácticas de meditación en el hinduismo, el budismo y el jainismo. En el hinduismo, también se refiere a una de sus seis doctrinas ortodoxas.

Según sus practicantes, el yoga otorga como resultado:
la unión del alma individual con Dios, entre los que tienen una postura religiosa de tipo devocional;
la percepción de que el yo es espiritual y no material, entre los que tienen una postura espiritualista;
el bienestar físico y mental, entre los que tienen una postura racionalista (atea o agnóstica).
Para llevar una vida plena, es preciso satisfacer tres necesidades: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando las tres se hallan presentes, hay armonía. El yoga es una sabiduría práctica que abarca cada aspecto del ser de una persona. Enseña al individuo a evolucionar mediante el desarrollo de la autodisciplina. El yoga también está definido como la restricción de las emociones, que son vistas como meras fluctuaciones (vṛitti) de la mente. Los seguidores del hinduismo distinguen entre el alma (impasible, sin emociones) y la mente (siempre fluctuante y llena de ansiedades).

Según algunos, el yoga ofrece los medios para comprender el funcionamiento de la mente, o incluso sería el arte de estudiar el comportamiento de la mente. Pero otros opinan que el yoga no estudia nada, no se trata de un esfuerzo intelectual sino de una experiencia mística, que entre otras cosas ayuda a serenar los incesantes movimientos de la mente, conduciendo a un imperturbable estado de silencio mental. Los vaisnavas (adoradores de Vishnú) niegan este concepto, y dicen que no se puede silenciar a la mente, sino que se la debe ocupar en actividades espirituales (ofrecidas a Dios), que al mismo tiempo satisfarían la ansiedad de la misma y la purificarían de los deseos materiales.

El yoga es, pues, el arte y la ciencia de la disciplina mental a través de la que se cultiva y madura la mente. No es una ciencia en el sentido occidental de la palabra. Los hindúes utilizan el concepto de ciencia porque saben que en el más racionalista mundo occidental la ciencia está bien conceptuada.

El yoga busca llegar a la integración del alma (ātman) individual con Dios (el Brahman) o con su deidad (avatar). Esa re-unión se llama samādhi, a través de la cual se accede a la liberación (mokṣa).


Práctica del Yoga

Es fundamental tener en cuenta que los beneficios del Yoga son mayores cuanto más constante es la práctica. En el caso particular de los enfermos de fibromialgia, se impone una mayor fuerza de voluntad dada la fatiga y el cansancio constante que padecen, así que, se aconseja siempre una inmersión progresiva y el apoyo persistente del profesor de yoga teniendo en cuenta las características individuales. Veamos los aspectos fundamentales en que incide la práctica del Yoga:

• La respiración diafragmática que consiente y asegura la atención y la concentración necesarias para encontrar el punto que permite la "no acción" y la eliminación de la rigidez: relajación del cuerpo y la mente.

• La relajación Muscular que reduce la hiperactividad neurovegetativa. Durante el relax, el cerebro emite ondas alfa que facilitan la calma y permiten un trabajo interior profundo. Puede activarse la "conciencia testigo" que en Yoga se utiliza como medio de observación y percepción externa para generar una actitud de aceptación. Este ejercicio es fundamental a la hora de combatir el dolor porque no olvidemos que la mente domina las funciones de todo el cuerpo. La respiración yóguica permite un control consciente de las frecuencias cerebrales. Según algunos estudios electroencefalográficos realizados durante el sueño de un paciente fibromiálgico, éste mantiene una actividad similar a las ondas en frecuencia de alerta (beta). El ejercicio que permite permanecer y desarrollar ondas alfa es una de las ayudas más importantes que el Yoga propone para esta enfermedad.

• El ejercicio físico. Sobre este punto, las técnicas yóguicas tienen mucho que decir. Es evidente que si hablamos de una enfermedad cuyo primer síntoma relevante es la tensión muscular, el sentido común nos dice que una actividad que aumente dicha tensión, se verá, rápidamente, como un empeoramiento de las manifestaciones de rigidez. Esto es todavía más extremo en el caso de las personas con fibromialgia ya que el aumento de tensión muscular provoca en ellos una disminución de riego sanguíneo y, por lo tanto, un déficit de oxígeno y una menor capacidad de soportar el esfuerzo. Por otra parte, la inmovilidad total sería causa de atrofia progresiva de articulaciones y músculos así como de aumento del dolor.

El ejercicio que propone el Yoga se revela ideal en esta situación. En Yoga, cada movimiento y estiramiento se producen desde la relajación y son acompañados por una respiración que, a su vez, ayuda en dos direcciones: hacia la actividad y hacia la distensión total del músculo. Es la actividad vivida desde la relajación . Esto exige comenzar desde cero, es decir, aprendiendo a relajar y a respirar para después ir introduciendo suaves ejercicios que consientan progresar adecuadamente.

• La reeducación de la mente a través de la meditación. Las técnicas de concentración y percepción tienen como objetivo evitar los factores agravantes . Estos factores se refieren, sobre todo, a la influencia que tienen sobre la psique del paciente las tensiones normales o excepcionales de la vida.

• La canalización y el control de las alteraciones psicológicas causadas por los cambios que la enfermedad produce en la persona. Mediante el aprendizaje de la respiración consciente y la relajación, así como de un ejercicio que permita volver a recuperar la elasticidad y la capacidad de esfuerzo, el paciente puede lograr estados de serenidad que repercuten en la distensión total de los músculos del cuerpo, reconducen las emociones y, al fin, proporcionan una calidad de vida mayor.

Es fundamental la actitud y el deseo de recuperación como también es muy importante comprender la enfermedad y aprender a convivir con ella. La contribución del Yoga como apoyo terapéutico es reconocida y ampliamente probada. Se trata de comenzar dando el primer paso dentro de uno mismo; hacer visible aquello que es invisible y poner en marcha los mecanismos que rompen el circulo vicioso dolor-tensión-miedo-dolor. Las herramientas que propone el Yoga llevan a cambios que son dirigidos por uno mismo, graduales y tremendamente dulces.

http://www.fibromialgia.com.ar; http://www.otramedicina.com; http://www.analitica.com; http://es.wikipedia.org/wiki/Yoga

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